¿Qué es la resiliencia?


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Una vez le escuché decir a una persona mayor y mas sabia un comentario sobre otra persona joven que se comportaba de manera altanera arrogante y desconsiderada: “Pobre, aun no ha sufrido un gran dolor”.

El comentario se explica por sí solo para todos aquellos que hemos tenido que atravesar alguna situación de dolor o adversidad considerables. Quienes han sufrido en grande y conocen el dolor, también han aprendido sobre sus propios limites, fortalezas y la importancia de las otras personas a su alrededor.

Al pensar en nuestra comunidad Itai Doshin decidimos crear una sección dedicada a compartir cómo enfrentamos situaciones de dolor y adversidad, qué hacer para superarlas y cómo aprender de ellas. A esto en psicología se le llama resiliencia.

Situaciones duras vuelven a algunas personas mas sabias, mas consideradas, mas modestas y compasivas. A otras no. A otras les endurece el corazón y las hacen mas crueles o egoístas. ¿En que radica la diferencia?

Las personas que no pasan por un proceso de resiliencia se “rompen”, las que si superan con resiliencia sus problemas, salen fortalecidas. Cuando las personas se “rompen” significa que su daño emocional se ha vuelto tan profundo que dificulta su capacidad para desenvolverse adecuadamente. Si te encuentras a alguien así, no lo culpes, trata de comprenderlo.

Resiliencia proviene de la palabra en latín resalire que significa recomenzar. Cuando la tragedia nos abraza y el dolor se hace inevitable, ya sea por la muerte inesperada o separación de alguien que amamos, un desastre natural, un grave diagnóstico o incluso la lucha contra la pobreza material, lo único que nos queda es resistir hasta que pase la tormenta y luego recomenzar.

¿Cómo puedo desarrollar mas resiliencia?

La buena noticia es que la resiliencia ya existe dentro de ti. Es una capacidad innata, está de hecho entre los procesos básicos de la vida. En este momento millones de células de tu cuerpo resisten situaciones adversas, se adaptan, evolucionan, solo para mantenerte vivo. Igualmente el ecosistema a tu alrededor lo hace. La vida, primordialmente consiste en esa capacidad de enfrentar situaciones adversas adaptándose, transformándose, superando sus propios limites. Llevamos millones de años haciendo eso, cada organismo vivo de este pequeño planeta.

La primera clave de la resiliencia es la adaptación, afrontar la situación con flexibilidad. Sea lo que sea que te pase, todo empieza por entender que el dolor forma parte inevitable de estar vivos. No obstante puedes elegir entre sufrir indefinidamente o partir del dolor mismo, entenderlo y transformarlo. Todas las cosas y situaciones son transitorias, nada dura para siempre. Así que piensa: “esta situación tambien pasará”. Ser flexible es la primera clave para no quebrarse.

La segunda clave es no encerrarte en tu dolor. Ve y ábrete a alguien de confianza. Pedir apoyo en un momento duro es una gran fortaleza, nos permite superar la arrogancia y hacer crecer la confianza mutua.

Si aquello que te sucede tambien afecta a otros como una enfermedad o alguien que ha fallecido, ten en cuenta de que los demás sienten un dolor como el tuyo. Y es momento de contar unos con otros

Un dato curioso de la palabra resiliencia es que también se usa en ecología para referirse a la capacidad de un ecosistema de readaptarse y superar factores que lo han trastocado, como la contaminación o los desastres naturales. Los científicos han llegado a la conclusión de que aquellos ecosistemas que son mas diversos tardan menos en superar los daños y volver a las condiciones anteriores al desastre. Entre más especies existen en un ecosistema, mayor es su resiliencia.

Lo mismo sucede con las personas que tienen relaciones significativas, profundas y de armonía con otros. Cuando enfrentan una gran dificultad tienen mas personas a su alrededor con quienes contar. También en la adversidad tener relaciones armónicas contribuye con nuestra felicidad. En este caso para aliviar el dolor y superar las dificultades.

La tercera clave para desarrollar resiliencia es la inteligencia emocional. Reconocer, aceptar y gestionar nuestras emociones. Cuando enfrentamos la tragedia, es primordial entender que no esta mal sentir emociones negativas, eso es inevitable, pero entregarse indefinidamente al sufrimiento puede afectar todas las áreas de nuestras vidas al desgastarnos.

Igualmente dejar que nuestro dolor se apodere de nosotros puede llevarnos a creer erróneamente que nuestra situación es lo mas difícil del mundo, o que somos los únicos que sufrimos. Esa creencia errada nos puede aislar de los otros, o incluso, nos puede llevar a herir a otros que pueden o compartir la situación o al menos estar auténticamente interesados en nuestro bienestar.

Reconocer nuestras emociones y gestionarlas adecuadamente, al igual que tener empatia con otros nos permite fortalecer los lazos y poco a poco ir superando el dolor ante las situaciones difíciles. Asimismo nos permite pedir apoyo, contar cómo nos sentimos y aceptar consuelo sin llegar a la auto-conmiseración.

Evitar el sentimiento de auto-conmiseración, resulta un buen comienzo para fortalecer el autoestima que puede verse afectada por nuestras dificultades. Piensa que, sea lo que sea que te suceda, le ha pasado a otros, le sucederá a otros y de ti depende sobrepasarlo. Si logras superar una situación difícil, luego tendrás la experiencia para poder alentar a quienes pasen por situaciones similares.

En la historia hay numerosos casos de personas que han pasado por situaciones extremas y se han levantado para afrontarlas aunque hayan pasado años. La clave de la victoria de éstas personas fue su autoestima. Creyeron en sí mismas pese a tener todo en contra, su victoria consistió simplemente en quererse tanto a sí mismas como para no dejarse vencer.

Personalmente cuando he tenido que afrontar situaciones duras me ha servido analizar, a veces con ayuda de alguien de confianza, que cualidades positivas tengo para superar la adversidad. Sirve mucho sentarse y escribir en que eres bueno contigo y con los otros. Meditar sobre el propio valor de tu vida y las oportunidades que siguen existiendo de disfrutar de estar vivo y junto a otros.

Tenemos entonces que el cuarto paso para desarrollar la resiliencia es fortalecer el autoestima. Y el autoestima no tiene nada que ver con lo que tienes o logras. El verdadero amor propio surge es de la valoración que te das a ti mismo por el sencillo hecho de estar vivo. Pero ese es un tópico para abordar en otro tema. ()enlace

El quinto paso para desarrollar la resiliencia es analizar la situación. La razón por la que no la destaco entre los primeros pasos es porque sin estar fortalecidos emocionalmente, no podemos analizar nada de manera, mas o menos objetiva o por lo menos con cierta esperanza.

Con el tiempo uno va entendiendo que mas allá de los hechos, nuestra interpretación de los mismos es mas relevante. Es decir, no es lo que pasa, sino como decidimos verlo. O como diría Mark Twain alguna vez “Soy un hombre viejo y he conocido muchos grandes problemas, pero la mayoría de ellos nunca sucedieron”.

Sentarse solo o acompañado, con la firme decisión de superar lo sucedido y analizar las cosas nos permitirá hacer un plan y tomar pequeñas acciones que con el tiempo nos llevaran a tener la victoria sobre el dolor o la adversidad. Pero lo mas importante es no tomar decisiones desesperadas o guiadas solo por el sufrimiento.

El sexto paso para desarrollar resiliencia es mantener un propósito en la vida. La vidas de las personas mas grandes de la historia han sido signadas por su capacidad de enfrentar la adversidad guiadas por un propósito. En nuestro tema sobre la felicidad destacamos la importancia de tener un propósito para cultivar la felicidad. Visto desde la perspectiva de la resiliencia, cultivar un propósito en la vida nos permite dirigir nuestra atención hacia algo mas grande que nuestros problemas y adversidades, nos permite sacar la fuerza necesaria para superarlos.

En este sentido quisiera dar el ejemplo de Nelson Mandela, quien con entereza enfrentó 27 años de cárcel injustamente con el solo objetivo de lograr que en su país desapareciera la injusticia creada por el racismo. Ese es un ejemplo de resiliencia guiada por un propósito.

Lo que me lleva al séptimo paso para desarrollar resiliencia que es desafiarse. Cuando la adversidad y el dolor nos llegan, siempre podemos optar por dos cosas, por sentirnos víctimas de la situación o de alguien o podemos elegir sentirnos como guerreros que enfrentan la adversidad para superarla y salir fortalecidos. La clave para superar cualquier situación está en conservar este sentimiento de desafío. Las personas victoriosas no tienen problemas, deciden verlos y afrontarlos como desafíos.

Para resumir, estos son los siete pasos para desarrollar resiliencia:

  • Afrontar la situación con adaptación

  • Apoyarte en tus relaciones de confianza

  • Abordar tus sentimientos con inteligencia emocional

  • Fortalecer el autoestima

  • Analizar la situación con objetividad

  • Enfrentar la adversidad con un propósito en la vida

  • Mantener el sentimiento de desafío

Así que sea lo que sea que te esté sucediendo y te cause sufrimiento. Piensa en que tienes razones por las cuales continuar, personas que te cuidan y a quienes cuidar y la capacidad innata de afrontar y superar lo que sea. En principio depende de ti.